Aníbal cruzando los Álpes, Tormenta de Nieve

•Enero 31, 2008 • Dejar un comentario

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Anibal cruzando los Alpes, Tormenta de nieve” William Turner,Óleo sobre lienzo, 237,5 x 146 cm

Siguiendo con los epítetos para mi Turner sería la Fuerza… como bien dijo un crítico de su tiempo “hay un pintor que tiene la manía de pintar atmósferas” pues traspasaba la representación del mero paisaje convirtiendo sus obras en una alegoría de sentimientos. Le gustaba acompañarlas de poemas escritos por sí mismo, compañeros o por sus poetas favoritos.

En esta obra que os presento, sobre lo que podría parecer una temática histórica yo percibo mas bien algo psicológico y romántico… Aníbal atraviesa los Álpes en la base del cuadro pero sobre él se cierne una gran tormenta de nieve que es el elemento central de la obra. La naturaleza como fuerza superior al hombre, como si del mismo Destino se tratara, inexorable, cruda y descarnada… que envuelve y atrapa no solo a Aníbal sino al propio espectador.

He leído que cuando este cuadro se expuso el mismo Turner quiso que la situación de la obra fuese de manera que el espectador se hallara frente a la obra, de manera que se viera aun más inmerso en ella lo que hizo que tuviera un gran éxito.http://www.artehistoria.jcyl.es/genios/cuadros/606.htm) (

A nivel de la composición me gusta la estructura del cuadro, la manera en que distribuye los tonos claros y oscuros; envolvente, mostrando un cielo plomizo y gris con la tormenta que gira sobre si misma como en un torbellino que desplaza al espectador… como único punto mas marcadamente colorista y cálido un pequeño sol anaranjado que aporta un poco de su tonalidad a los hombres de Aníbal reflejados en una base oscura como la tormenta.

En cuanto a la técnica envidio a Turner, sus pinceladas sueltas su no definición de los elementos tan expresiva, su empleo del color en acuarelas y paisajes que derivó en una síntesis de la luz al final de sus días. Su gran capacidad de trasmitir y provocar estados de ánimo.

Para que podáis apreciar mejor esta obra aquí os dejo una versión más grande… imaginaos cómo sería estar ante el original, con casi dos metros y medio de largo, a la fuerza uno ha de quedarse sin aliento ante tal maravilla.

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Mujer bañandose en un barreño

•Enero 18, 2008 • Dejar un comentario

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Mujer bañándose en un barreño, Edgar Degas, pastel, 60 x 83 cm.

Otro de mis artistas favoritos es sin duda Degas; entre sus obras ésta siempre me llamó la atención por la dulzura y sensualidad del motivo, por el empleo de la linea y el color y la técnica empleada.

Aun formando parte de los Impresionistas Degas siempre mantuvo su visión personal de la pintura, mientras sus compañeros pintaban paisajes del natural, él se centraba en las figuras de bailarinas, mujeres en el baño o carreras de caballos. La luz para él era artificial más que natural, el dibujo y la linea predominaban sobre los colores (siendo aun así un gran colorista).

En esta obra se nos presenta un modelo cotidiano, una mujer bañándose. El espectador caza furtivamente un momento, es casi fotográfico, como si de un mirón se tratara… para mi es la belleza de lo natural, de lo sencillo, aquello en lo que nadie reparaba Degas lo hizo Arte.

También me gusta la composición general de la obra, el aparador de la derecha desplaza, ligeramente, la figura del centro presentando elementos comunes como un cepillo, la jarra… no se disponen como un bodegón al uso… se nos van presentando poco a poco, de manera ascendente… siempre me dio la impresión de que nos coloca a los espectadores como si estuviéramos en una posición elevada.

Las faldas de lo que sería la cama en el fondo y el aparador son blancos, el suelo amarillo y azul… no se nos presenta una habitación de manera realista sino que crea un ambiente limpio y luminoso. Para mí eso refuerza la sensación de naturalidad del motivo, aun mostrando un momento íntimo de una mujer, aun con la sensualidad evidente no es un motivo erótico el que se nos presenta. El barreño es un espacio redondo y gris que contiene a la figura en escorzo. La misma línea gris que delimita el barreño podemos verla marcando la silueta de la mujer.

Me encanta la figura, la posición de la mujer que aunque siempre he leído se sujetaba el pelo a mi me da la impresión de usar una esponja… solo los dedos de la mano y el pie cercanos al espectador están mas definidos, el resto son curvas y sombras marcadas por el color. El rostro no viene definido y sin embargo se intuye el peinado… La piel aun manteniendo una carnación tradicional esta llena de tonos empleados en los elementos de la obra, azules en las sombras, sienas como en el pelo, amarillos y blancos presentes en las zonas de luz…

Aunque Degas también uso el óleo en sus cuadros he querido comentar éste cuya técnica es el pastel pues aun con medios menos nobles se pueden hacer grandes obras. Y he de decir que para mi resultó mas difícil de lo que esperaba pero también mas divertida e interesante. La pintura al pastel te permite sentir la obra de una manera muy próxima, el uso de los dedos para difuminar y extender el color o sentir la rugosidad del papel bajo la piel es una sensación que os recomiendo a todos.

La fragua de Vulcano

•Enero 8, 2008 • Dejar un comentario

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La Fragua de Vulcano, Diego Velázquez, Óleo sobre lienzo, 223 x 290 cm.

Si Da Vinci es el Arte con mayusculas Velázquez sería la técnica. Y como muestra de ella he elegido éste cuadro pues en él no solo podemos apreciar la maestría de este sevillano en la ejecución de anatomía, el retrato o el claroscuro también su saber hacer en cuanto a composición del tema, el tratamiento del espacio y las influencias que grandes maestros como Caravaggio, Miguel Ángel, la pintura clasicista o Rubens (a instancias de quien realizó esta obra) ejercieron en su pintura.

Lo que me maravilla es como desde una estructura y composición más bien clasicista hace uso del claroscuro; solo un genio puede tomar las características propias de dos corrientes contrarias y armonizarlas de ésta manera y como aplica el color uniendo todas sus influencias en un mismo cuadro.

En la escena se nos presenta al dios Apolo cuando ante Vulcano y los componentes de su fragua da la noticia del adulterio de Venus con Marte. La historia de la mitología griega se nos presenta aquí totalmente humanizada, no hay cíclopes o dioses (la única alusión a la deidad es la corona de laurel y el aura que nos permiten identificar a Apolo) simplemente hombres en cuyo rostro se muestra la sorpresa. En realidad es una herrería como serían las contemporáneas a Velázquez, los objetos destacan por su realismo siendo esa otra de las grandes virtudes de nuestro genio de la pintura que captaba y plasmaba la realidad de las cosas de manera sublime como podemos apreciar en sus muchos retratos (en el que le hizo al papa Inocencio X dicen que el propio pontifice al verse dijo: “Demasiado real”)

Hay que destacar en la composición como las figuras ocupan por completo el espacio central y aunque se ve un pequeño paisaje al fondo no es este el encargado de dar profundidad al cuadro sino que las mismas figuras son las que lo aportan. La disposición de estas como en zig-zag, enfrentando unas con otras es lo que se llamó “emparedados de espacio”. También es destacable cómo Velázquez resaltó la anatomía pues las posturas se ven incluso un poco forzadas para que muestren así los músculos de manera más clara. Se nota aquí la influencia de Miguel Ángel quien mostraba por lo general cuerpos fuertes y robustos.

En cuanto al tratamiento del color y el claroscuro, como ya he dicho ambos son contrarios a las técnicas clasicistas que daban supremacía al dibujo frente al color o huían del tenebrismo que Caravaggio daba a sus pinturas con el claroscuro. Velázquez usa el claroscuro mas en el fondo lo que le permite dejarlo en un segundo plano, centra el color en Apolo (quien si sigue un poco más los cánones de la pintura italiana) y resalta la expresión en Vulcano y sus herreros no sólo en los rasgos faciales sino también en cuanto a las expresiones corporales.

Personalmente me encanta el segundo herrero por la derecha, la expresión de asombro de su cara, la increíble ejecución del hombro y los huesos de la espalda, los músculos del brazo… junto con el peto de armadura de la esquina inferior son mis partes favoritas del cuadro.

Y quería también mostraros ésto:

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Estudio para la cabeza de Apolo, Diego Velázquez, Óleo sobre lienzo, 36 x 25 cm.

Me gusta mas que el definitivo rostro de Apolo en el cuadro anterior, pero hay que decir que éste es una rareza en Velázquez que solía pintar sin bocetos previos directamente sobre el lienzo. Aquí las sombras del perfil están más terminadas que en posterior cuadro y son algo menos espontáneas.

Y por si queréis apreciar mejor los detalles aquí os dejo las obras un pelín mas grandes. Disfrutadlas.

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La Gioconda

•Enero 3, 2008 • 32 comentarios

La Gioconda

Gioconda, Leonardo Da Vinci, Óleo sobre tabla, 77 x 53 cm.

Quizás el cuadro más famoso de la historia del Arte, pero no sólo por eso inaugura este blog sino porque es mi favorito… Da Vinci es para mí el artista perfecto, un mito, un modelo para todos aquellos que tenemos un pincel en nuestras manos…

En realidad no he estado frente a ésta maravilla, pero sólo verla en reproducciones ya me conmueve. Más allá de los enigmas que se han planteado acerca de la modelo a mi me encanta la dulzura de la obra. Quizás se deba al sfumato, técnica inventada por Leonardo que con capas muy adelgazadas (capas de pintura leves y con bastante aceite) no delimita mucho los contornos sino que los deja un tanto desdibujados dando mayor sentido de profundidad.

Tu la miras y te envuelve, a mi me atrapa su mirada. Siempre he pensado que el ojo izquierdo está un pelín desproporcionado y elevado respecto al derecho que le da un aire de ausencia maravilloso. Los técnicos no se ponen de acuerdo si Leonardo pintó cejas y pestañas, algunos dicen que el cuadro estaba inacabado y por eso no lo hizo, otros que fueron eliminadas en alguna restauración… personalmente me cuesta creer que alguien tan perfeccionista cono Leonardo no las pintara por no acabar la obra, quiero decir que aunque se sabe que a lo largo de su vida lo retocó varias veces y que nunca se separaba de él seguro que o fueron eliminadas o no las pinto deliberadamente.

Si nos fijamos en la zona de luces éstas inciden no solo en el rostro y el busto de la Mona Lisa sino también en sus manos, las sombras del cuello (un tanto excesivas si nos guiáramos por una visión realista) enmarca aun más el rostro así como las de los ojos que refuerzan aun mas la sensación de que está un tanto inclinada hacía la izquierda y aunque se pueden apreciar detalles del vestido como el brocado del cuello o los pliegues de éste Leonardo, a mi entender, los dejo en un segundo plano.

Otra de las partes que más me gustan de la obra es el paisaje del fondo. También muchas han sido las teorías enunciadas para ubicar los terrenos que se contemplan, no sólo el lago sino el puente que aparece a la izquierda, o el camino de la derecha. Lo que parece estar claro es que ambas partes corresponden a sitios diferentes. Para mí es una expresión del sfumato magistral, mucho más difuminado que el resto del cuadro nos presenta un paisaje con montañas y agua. Le da un aspecto vaporoso al fondo. Casi se puede percibir la imprimación de la tabla, los tonos entre neutros y con leve color son el marco perfecto para resaltar aun mas la figura.

Más allá de todas las teorías y misterios que han encumbrado esta obra para mí su esencia reside en la sencillez y naturalidad aparentes que te atrapan, te envuelven y te llevan a querer saber más, a preguntarte qué hay detrás de esa sonrisa, a contemplarla una y otra vez no pudiendo captar toda la maravilla que reside en una tabla tan pequeña.

El Síndrome de Stendhal

•Enero 2, 2008 • 6 comentarios

Stendhal, escritor francés de mediados del siglo XIX describió en su obra Roma, Nápoles y Florencia cómo en la Basílica de Santa Croce en Florencia quedo extasiado al contemplar tanta belleza artística. Su narración llevó en 1979 a que la psiquiatra italiana Graziella Magherini estudiando mas de cien casos lo describiera como un síndrome en el que tras la contemplación de obras de Arte en un espacio reducido y en poco tiempo el ritmo cardíaco sube, se sienten mareos, confusión e incluso alucinaciones.

Más allá de su significado médico el Síndrome de Stendhal es la expresión de la pasión por el arte, del éxtasis de los sentidos que una obra puede causar, del placer que supone contemplar y sentir una obra maestra.

No sé muy bien cómo enfocaré esté blog, en principio me gustaría simplemente hablar sobre pintura, quizás dé también algún dato sobre artistas o sobre mis obras favoritas, lo que a mi me trasmiten y me hacen sentir… me gustaría que compartierais lo que suponen para vosotros… que comentarais las obras conmigo…

No quiero que éste blog sea un cúmulo de datos, para eso tenéis mil páginas en Internet… mi visión del Arte es que comprenderla está bien pero lo importante es sentirla, que nos trasmita algo y nos remueva por dentro.

Bienvenidos a un mundo de sentimientos, placeres y Belleza… disfrutad del Síndrome de Stendhal.