Judith I

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Judith I, Gustav Klimt, Óleo sobre lienzo con pan de oro, 84×42 cm.

He de reconocer que, hasta hace poco, Klimt no estaba entre mis autores favoritos… conocía El Beso y alguna otra obra que aunque me parecían interesantes no terminaban de agradarme por la cantidad de oro empleado o la mezcla de elementos decorativos.

Un amigo mio me enseñó algunas obras que a él le gustaban y para rematar vi un documental sobre el erotismo en la pintura de Klimt… digamos que me permitió no solo conocerlo un poco más sino también apreciarlo mejor. Entre todas las obras que comentaban en ese documental me llamó la atención éste, Judith I. Me gustan las figuras que ocupan casi todo el lienzo, le da fuerza al motivo que parece que va mas allá de la simple tela; me gustaron también el marco e incluso el dorado como fondo o detalle en el ropaje de la mujer pues no le resta protagonismo a la pintura (que era la sensación que tenía al contemplar otras obras). Como si de un Icono Bizantino se tratara rodea la figura otorgando el poder que merece.

Contemplo esta Judith y veo una mujer sensual, con fuerza, dominadora… dueña de su erotismo e incluso incitadora a él. Aunque nos pueda parecer en nuestros días algo normal no hemos de olvidar que la obra está datada en 1901, un tiempo en que la independencia femenina era, prácticamente, un mero proyecto…

Me gustan los tonos de la carnación, las sombras que tiran un poco hacia un gris verdoso al igual que la túnica trasparente que cubre el cuerpo en su mitad; es el mismo tono que usa en la cabeza de Holofernes y que sigue oscureciéndose en el rostro de la mujer para resaltar sus rasgos y su expresión tornándose un negro óptico en el pelo de ella y el contorno del paisaje del fondo.

La figura se nos presenta ligeramente desplazada del centro, el “peso” que recae sobre la cabeza de Holofrenes está contrarrestado por la fuerza del cabello de Judith que enmarca la cabeza, fijaos que no es una melena larga si no que deja el cuello al aire, perpendicular a los hombros que se presentan firmes y muy horizontales… es lo que nos da esa sensación de altivez y ofrecimiento al mismo tiempo. El mentón cuadrado podría tomarse como un rasgo más masculino que nos aleja de la representación de una mujer al uso sin embargo la dulzura del rubor de las mejillas, la boca entreabierta o los ojos como entornados… a mi entender nos encontramos ante una mujer entregada…

Estudiosos del Arte ven en este cuadro una unión del Eros y Thanatos, la sexualidad y la muerte en manos de la figura femenina… creo que es quedarse en una visión negativa y para mí, contemplando otras obras de Klimt, no creo que tuviera esa visión de la mujer. El erotismo como fuerza está claramente representado, Judith salvó a su pueblo de Holofernes mediante la seducción como medio para llevar a cabo el asesinato pero sin olvidar que como fin es el bien común y no la muerte en sí.

Para mí esta obra es precursora e indica una época y una emancipación de la mujer que no tardó muchos años en llevarse a cabo. Me gusta haber conocido más a fondo a éste gran artista y creo que su Judith I ha pasado a ser una de mis obras favoritas.

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~ por Carmen en febrero 5, 2008.

2 comentarios to “Judith I”

  1. Querida Wilwarin:
    Por fín has caído rendida al talento del fabuloso Gustav Klimt. Me gusta mucho este pintor porque forma parte de un mundo y una época que dejaron de existir con el desastre de la 1ª Guerra Mundial; la Viena de epoca imperial, con su mundo intelectual, su decadencia y su influencia mundial. Me parecen muy interesantes las observaciones que haces en cuanto a la visión de la mujer en esta obra, especialmente la crítica que haces a las críticas que definen este cuadro como una unión entre el eros y el tanatos, tan del gusto de tantos y tantos sabios academicistas (todos hombres), a los que una mujer segura de si misma les puede llegar a producir unas ganas de hacer pipí enormes.
    Un abrazo.
    Armand.

  2. Querido Armand:
    Es que partía del desconocimiento y me quedaba en lo estético y superficial. Me sigue pareciendo excesivo el oropel de ciertas obras pero sería injusto por mi parte no haberle dado la oportunidad… como ves no sólo soy de primeras impresiones; como bien dices he caído rendida ante su talento porque es su concepto de la mujer, la sexualidad y la relación igualitaria con el concepto masculino (y la manera en que lo transmite) lo que me ha llevado a apreciar el conjunto de la obra de Klimt.
    Gracias por “presentármelo” y por tu comentario.
    Un beso.
    Carmen.

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